viernes, 6 de julio de 2012

Desenlace...

Santiago de Chile, 6 de julio de 2012.

Llamaron a la puerta...

Pero antes yo seguía en mi habitación. Decidí ducharme y cuando salí de la ducha, recibí una llamada de Mario. Me preguntó si seguía en la habitación, yo le contesté que si. El me dijo que la había cagado, que no podía salir hasta que vinieran los forenses. -¿Los forenses?-, le pregunté, ¿Ha muerto el hombre?. Efectivamente, el hombre había muerto. Mario me dijo que no podía salir hasta que levantaran el cadáver. Tenía que esperar a que llegara la policía de investigación . Tenía que esperar a que vinieran a mi habitación (aquí le llaman pieza). Así que esperaba a que vinieran y según me dijo Mario, me interrogarían.

Al cabo de un rato oigo como un carabinero se dirige a su superior y le comenta que un joven está en su "pieza" y le pregunta que si puede salir. El superior, parco en palabras, le dice que vaya por él, es decir a por mi. En ese momento yo sigo escribiendo hasta que oigo como llaman a la puerta. Abro y el hombre me dice que abandone la habitación. Bajo y no me resisto a mirar donde está el hombre. Una sábana cubre su rostro, sus pies rígidos apuntan al cielo.

Salgo y veo a Mario esperándome. Me pregunta -¿te asustaste?, yo le digo que no, sólo estaba un poco impresionado por todo.

Salimos a cenar y a la vuelta nos encontramos con un carabinero apostado en la entrada al patio que da a nuestras habitaciones. No podemos entrar hasta que levanten el cadáver. Son las diez de la noche, estamos reventados por todo el turno de trabajo y no podemos entrar a descansar.

Comienza el espectáculo de la policía chilena. No paran de entrar y salir tipos de uniforme con la misma cara, la misma ropa y el mismo corte de pelo, debe ser un requisito para ser policía en Chile. Si eres rubio no tienes futuro en el cuerpo de carabineros.

El grupo de americanos se encuentra en una zona, llorando, abatidos, sin saber muy bien que pasó, ¿o si lo saben? ¿Lo mataron? ¿Fue un accidente?. Eso lo tendrá que decir el forense.

Llegan los forenses vestidos como los investigadores de la película ET, todo tapados con plásticos blancos, y mascarillas. Ya no se les ve el corte de pelo policial.

Uno de los policías se acerca al grupo de americanos, en el que también hay un intérprete chileno, amigo del grupo. El poli que parece llevar la voz cantante del grupo de cortedepelopolicías, se dirige al chileno y le pregunta - ¿que relación tenían con el cadáver?¿era su amigo?. El chileno contesta que sí, que era el profesor de los chicos. Al chileno le acompaña un americano de unos treinta años, también profesor por lo que dice. En cuanto el chileno dice que sí, el tipo pelopolicía jefe, le da el pésame, la mano, un abrazo y otra vez la mano. Es el típico saludo chileno entre amigos, mano, abrazo, mano.

Pasan las horas y seguimos esperando. Un tipo totalmente vestido de plástico blanco entra con una cámara reflex echando fotos a todo, incluso a nosotros.

Siguen pasando las horas lentas, hace mucho frío, será el frío de la muerte o la camanchaca nocturna del desierto. De vez en cuando salen dos tipos ataviados con el citado plástico, portando pequeños objetos del cadáver. Lo último que sacan es su anillo de boda. Conforme sacan los objetos,en un ritual tétrico se dirigen al grupo de americanos y se lo entregan, haciendo la espera más dolorosa. Pero tienen un muy buen corte de pelo.

Todos esperamos un poco desesperados, cansados, diría que agotados, deseando que todo acabe.

Abren las puertas del patio, las dos hojas, el final está cerca. Hay movimiento, nerviosismo tanto dentro como fuera del hotel. Los vehículos preparados, la gente alerta, nosotros pensando que pronto descansaremos.

Ahí viene el cortejo fúnebre. Entre tres tipos sacan al muerto con una camilla prehistórica, posiblemente Inca, sin asas. Más bien diría que es una bandeja para poner el pan recién amasado preparado para el horno, ¿quien sabe?. Parece que de un momento a otro el tipo se va a caer. El plástico que cubre el cadáver, sí porque miré no lo pude evitar, es demasiado pequeño (supongo tamaño estándar chileno). No buscaron en el almacén talla cadáver yanki, haciendo el cortejo un poco cómico, para los no familiares y amigos. Me llama la atención lo blancos que son los pies del tipo, blanco muerte.

Justo cuando pasan por mi lado, el cadáver se cae, cayéndome en los pies. El muerto me mira fijamente y mentalmente me dice, ¡no ha sido un accidente!. Ésto podía haber pasado, pero sólo pasó en mi imaginación, tengo la mente un poco turbia, será por leer a Poe. 


Realmente lo que pasó es que se llevaron el cadáver y nunca más lo vimos...


A la mañana siguiente en el aeropuerto, tras medio dormir, un compañero de turno dice que a media noche alguien le apretó el dedo gordo de la mano. Se despertó y no había nadie. 


¿Sería el tipo diciendo ¡NO HA SIDO UN ACCIDENTE!. Nunca lo sabremos, nunca más veremos a aquel grupo. Pero yo pienso que en "La secta" ahora hay un nuevo líder.








domingo, 24 de junio de 2012

El suceso del patio, primera parte


El suceso del patio.

Primera parte.

19 de Junio de 2012

Después de un turno de trabajo (ocho días), terminamos los trabajos de geofísica pendientes en el proyecto Choja Sur, con un día de antelación. Subimos temprano a la zona de investigación a revisar equipos y recoger para posteriormente dirigirnos al hotel, descargar y pasar la tarde en Iquique.  Allí comemos en el restaurante “El Español”. Yo me pido un pescado frito rebozado con patatas revueltas y picamos algo de gambas ecuatorianas (camarones los llaman aquí) y calamares en una salsa extraña. La comida es excelente y mientras comemos vemos el partido de la Eurocopa Francia versus Suecia, donde los suecos ganan dos a cero.

Tras el partido pasamos un momento por un centro comercial para hacer unas compras y de vuelta al hotel donde preparamos los equipos para su posterior traslado a Santiago.

Cuando llego al hotel observo que el hombre mayor de un grupo de americanos está junto a un componente del grupo bebiendo Jacks Daniels viendo la televisión en la zona de recreación del hotel. De momento nada raro.

Desde que llegamos a este turno, hemos coincidido en el hotel con un grupo de jóvenes, chicos y chicas, de entre veinticinco y treinta y algún años acompañados por un hombre mayor de más de setenta. En broma, mi compañero Mario y yo les llamábamos “La Secta”. El grupo de americanos nos ha fastidiado bastante pues nosotros nos levantábamos todos los días a las 5.30 de la mañana y algunas noches ellos estaban jugando a cartas y bebiendo hasta las dos o tres de la madrugada en un patio, donde se escucha todo.
Ah!! No he dicho todavía que estoy recluido ahora mismo en mi habitación, sin poder salir y escribiendo estas líneas esperando que de un momento a otro entre un Carabinero chileno en mi habitación. Pero ya lo contaré más adelante.

Justo antes de que los muchachos y Mario vinieran a mi habitación a recoger las cajas para guardar los equipos y trasladarlos, estaba en mi habitación haciendo la maleta. De repente, he escuchado un ruido muy fuerte, de un golpe, una caída, algo estruendoso. Justo después oigo que mi compañero Mario sale de su habitación y pregunta en inglés si está todo bien y si necesitan ayuda. Desde mi habitación escucho al grupo de americanos hablando entre ellos algo alterados y un chico contesta en español a Mario, con un fuerte acento yanqui, que todo va bien y alcanzo a escuchar la palabra “ahorita”.

Llegan los muchachos y cambiamos las cajas de transporte y equipos a otra habitación. Al bajar las escaleras veo unas chicas llorando, otros con mala cara y todos mirando a una misma dirección. La directora del hotel se encuentra allí también. Miro en esa dirección y me encuentro a dos tipos en cuclillas atendiendo al hombre mayor que está tumbado, con la cara muy roja, sin moverse. Una cara muy mala.

Oigo pasos, creo que vienen a por mí. Oigo que vienen a mi habitación…Llaman a la puerta.

jueves, 21 de junio de 2012

Leones marinos en Coquimbo...

Lunes 11 de Junio de 2012.

Ayer regresé de un proyecto cerca de Vallenar y mañana me voy otra vez a Pozo Almonte, cerca de Iquique, donde las salitreras.

Ayer estuve en Coquimbo, que en lengua indígena significa "lugar de aguas tranquilas", una ciudad costera ubicada en el noroeste de Chile, en la IV región. Allí pude presenciar como alimentaban con morralla de pescados a cientos de pelícanos y una veintena de leones marinos. Animales majestuosos, grandes, pesados y muy bellos. Leones marinos en Coquimbo, una ciudad varias veces asaltada por el corsario Francis Drake.

¿Y que hacía en Coquimbo?, pues regresar de Vallenar, tras un intento fallido de realizar un trabajo para el proyecto Relincho y con un compañero de viaje un tanto peculiar. Pero volvamos más atrás en el tiempo.

El pasado día jueves llegué a la oficina a la hora convenida (nueve de la mañana en punto), pero mi compañero de viaje y jefe no estaba allí. Esperando y esperando, decidí cargar el coche con los equipos de sísmica, eléctrica y con las sondas del televiewer. Nos esperaba un viaje de más de nueve horas de coche. Mi jefe seguía sin aparecer, era mediodía.

Apareció cerca de las 12.30  y me dijo que teníamos que esperar un poco porque tenía que terminar una cosa e instalar unos programas. Pasaba el tiempo y seguíamos en Santiago. Cerca de las 14.00 horas salimos de la oficina, pero teníamos que pasar por su casa para recoger su equipaje. A las tres y media de la tarde salimos de Santiago.

Él sacó el coche de la ciudad, haciendo una parada a las 16.00 horas para recargar combustible y para comer, pues todavía no había comido (yo si). Desde entonces me tocó "manejar", hasta llegar a Vallenar a las 1.35 de la madrugada. Pero no del tirón, hicimos una parada para cenar. Lo curioso del viaje es que mientras yo conducía, él a mi lado fumaba y bebía cerveza, lo que le hizo soltarse la lengua y empezó a contarme un poco de su vida, tanto profesional como personal. Una persona interesante, la cual ha viajado por medio mundo haciendo geofísica, con casi veinte años de experiencia en proyectos por Canadá, Brasil, Perú, Colombia, Argentina, países de África, Francia, etc. Una persona con mucha experiencia y muchos conocimientos, dominando todas las técnicas de prospección geofísica. Una persona con un muy buen currículo tanto profesional como académico. Una persona de la que se puede aprender mucho

El viernes en Vallenar tomamos un curso de seguridad laboral y de manejo de 4x4, obligatorio según las leyes mineras Chilenas, me comí un lomo a lo pobre exquisito y pasé toda la tarde cociendo la gran comida.

Uno de los peligros de Relincho es la Vinchuca, insecto tipo cucaracha que huye cuando hay movimiento pero que en estado de reposo, normalmente mientras una persona duerme, sin movimientos bruscos es cuando se acerca al calor humano para picarle, inflándose como una garrapata para posteriormente cagar en la picadura. Un tanto por ciento de este bicho propaga la enfermedad de Chagas.
Rhodnius prolixus

El sábado llegamos al proyecto relincho, en medio del desierto de Atacama, en un clima árido, frío en las primeras horas y cálido cuando el sol estaba alto, pero que en ocasiones al esconderse el sol entre las nubes y junto al fuerte viento, hacía que la sensación térmica fuera baja. En relincho, más inducción sobre seguridad, y controles por parte de la minera para ver si se cumplían los estándares de seguridad individual y del vehículo, para posteriormente no poder hacer el trabajo que teníamos pendiente por razones extrañas. Así que hicimos una prueba con el televiewer en un sondeo antiguo para conocer el modo de trabajo.

El ensayo del televiewer consiste en lo siguiente. Se introducen una a una tres sondas en el sondeo (o sondaje como llaman aquí), primero el caliper, una sonda con tres brazos que mide el diámetro exacto del sondeo, detectando con precisión milimétrica las posibles fracturas o huecos que haya en el mismo. Luego se introduce la sonda óptica la cual va grabando las paredes del sondeo dando una imagen lineal de los 360 ° del mismo. Y finalmente, sólo si hay agua, se introduce una sonda acústica la cual va emitiendo pulsos electromagnéticos (tipo  radar)  registrando las paredes del sondeo y detectando fracturas. Con los datos obtenidos con las sondas, las cuales quedan registradas en un ordenador, se procesan con un software específico, obteniendo todas las direcciones y buzamientos (inclinaciones con respecto a la horizontal) a lo largo de la profundidad del sondeo, el cual puede llegar a más de 800 metros de profundidad.

Terminamos el sábado de hacer la prueba, nos despedimos de los compañeros y nos fuimos de regreso a Santiago, pero como era muy tarde decidimos dormir por el camino. Mientras regresábamos a Vallenar, la selección chilena jugaba su partido clasificatorio del mundial ante Venezuela. Ganó 2-0. Llegamos a Vallenar ya con la noche encima, cenamos y partimos dirección Coquimbo. Allí dormimos en casa de los suegros de mi jefe, una pareja de viejitos encantadora que me hicieron sentir como si fuera de la familia. Allí nos esperaban, cerca de la medianoche, cuando llegamos, con un plato de la zona  llamado"locos", un tipo de molusco de textura similar al pulpo y un buen vaso de vino. Yo terminé mi vino y mis locos y me fui a acostar pero mi jefe se terminó el vino y siguió con el pisco (licor fuerte típico chileno, tipo orujo).

Así que dormí en Coquimbo en la misma habitación que mi jefe, que durmió en una cama justo al lado de la mía. En las horas que estuve en casa de sus suegros me sentí en todo momento muy cómodo, como si fuera de la familia. Gran tipo este jefe mío, y su familia.

El domingo fuimos al mercado y luego la señora rosita (suegra), nos hizo una sopa de marisco exquisita, paila marina como llaman aquí,  y un pescado frito rebozado excelente, cuyo nombre he olvidado. Mientras comíamos vimos el empate a uno entre España, Italia de la eurocopa.

Regresamos a Santiago, manejando toda la tarde, llegando a la ciudad de noche, cansados pero muy satisfechos. El viaje no había sido desaprovechado.

Mañana partiré otra vez rumbo a Iquique para terminar los trabajos de sísmica de este proyecto.









viernes, 25 de mayo de 2012

Si po güevón..

Viernes día 25 de mayo de 2012.

Son las 14.32 horas y ya he comido. De nuevo estoy en la oficina. Los días se hacen largos en mi puesto de trabajo sin saber mucho que hacer y esperando salir pronto "a terreno".

Me doy cuenta de que todavía no he hablado ni de los localismos ni de la gastronomía chilena. Así que como no tengo nada mejor que hacer y las horas pasan muy lentamente en este escritorio me dispongo a hacer una breve descripción de expresiones chilenas y platos típicos.

Güevón;  Sujeto, individuo, hombre. De aplicación obligatoria en cada frase chilena, casi siempre al final de la misma.  Lo que en murciano equivale a "acho", tío, macho; e.g; "-Si po, güevón", "-No po, güevón",      "-que haces güevón"; "claro güevón", "he sido yo, güevón", "ya po güevón".

Güevá; Cosa, objeto indefinido. Si "güevón" se utiliza en cada frase para designar a un hombre, "güevá" se utiliza para cualquier objeto, lo que en murciano sería "movida", "historia"; e.g; "pásame esa güevá", "donde he dejado esa güevá, po gúevón".

Al tiro; Ya, ahora mismo, o la utilización errónea de la expresión latina  "ipso facto". Verbigracia; "Te mando un mail al tiro", "Te doy tu plata, al tiro".

¿Cachai?; Algunos dicen "¿entendís?" (creo que suena más argentino). Y significa como diría la princesa del pueblo "¿entiendes?", y es una coletilla que se usa muchísimo, al igual que güevón.

Pega; Trabajo, curro, faena. E.g; "Me gusta mi pega"; "Tengo que hacer bien mi pega"

Una frase que podría ser escuchada con todas estas palabras antes descritas; "¿Si po güevón, prende esa güeva al tiro y sigue con tu pega, cachai?".

Y como algo gracioso "Rascar la poya" es que te toque la lotería. Y puedes ver escrito "Si quieres rascar la poya del presidente, ¡córrela! " lo que significa; si quieres que te toque la lotería del presidente, juégala.


En cuanto a la comida y teniendo en cuenta el poco tiempo que llevo aquí, puedo resumirla en acompañamientos (todos los días como guarnición) que consisten en arroz, espaguetis (que aquí llaman tallarines) y puré de patata y si tienes suerte algún día patatas (papas) fritas, y plato de fondo a base de carne, carne y más carne.
Generalmente se trata de carne de vacuno elaborada con salsas, aunque también se sirve pollo.
Además suelen servir la ensalada chilena que consiste en tomate aliñado con cilantro y ají (pimiento picante), de sabor fuerte y al que no termino de acostumbrarme. También puedes tomar algo salado tipo empanada, llamada empanada pino, muy buena, rellena de carne, cebolla frita, huevo duro y una aceituna negra. Todo esto acompañado con "jugos" (zumos) o de naranja, mango, piña, etc. Uno de los jugos que más me ha gustado ha sido el de mango "alegre" (mango con naranja). Debo aclara que hablo de comida servida a diario a modo de menú, el cual está en torno a 3000 pesos (cuatro euros y medio), dependiendo de la zona de Santiago.

Como platos que he probado y que me parecen muy buenos, está el cebiche. Se trata de un plato de pescado o marisco crudo preparado en trozos pequeños y adobado con jugo de limón y aderezado con ají, cebolla picada y sal. Algo exquisito de origen peruano, de la cultura mochica.

Cebiche
También es famoso el lomo a lo pobre, plato abundante, en el que te sirven un filete de vacuno acompañado con arroz,  papas y cebolla  frita. O la cazuela, sopa chilena o de vacuno o de ave.

Si vienes a Santiago, es obligado comerse una mariscada en el Mercado Central, a precios bastante razonables y marisco fresco.







martes, 22 de mayo de 2012

Fin de Turno, Fin de descanso

Martes 22 de Mayo de 2012.

El miércoles pasado acabó mi turno en Iquique. Un turno que duró nueve días de trabajo, siete efectivos y dos de traslado.

Aunque normalmente el turno suele ser de ocho días, en este caso, como era el inicio del proyecto, tuvimos que marchar un día antes para poder instalar las antenas en los vehículos y preparar la organización del trabajo.

El día a día en el campamento era duro, pero no tanto. Nos levantábamos a las cinco o cinco y media de la mañana. A las seis ya estábamos desayunando, paila con agua caliente y café de sobre. La paila es un recipiente metálico pequeño en el que te fríen dos o tres huevos. También podías pedir tostada de palta (aguacate) o paila con queso (huevos revueltos con queso), o queso caliente (un bocadillo de queso fundido). Todos los días el mismo ritual. Te sentabas a desayunar a las seis y no te servían hasta las siete menos cuarto. -Así es el norte-, decían los compañeros chilenos.

El único día que pasó algo distinto en el desayuno fue aquella mañana, no recuerdo exactamente cual, en la que esperando a que me sirvieran la paila empezó todo a temblar. Yo exclamé: -¡está temblando el suelo!-. Todos reían porque el macho chileno no tiene miedo ni a que el techo se les caiga en la cabeza. Cuando empezaron a rechinar los pilares y vi las copas de vino tintinear en su estantería, me dí cuenta que efectivamente el suelo estaba temblando. Las noticias minutos después corroboraban que acababa de suceder un terremoto de casi grado 7 en el sur de Perú, cerca de donde nos encontrábamos nosotros.

Después de desayunar cogíamos nuestras cosas, más comida y agua y nos dirigíamos a la zona de investigación. Casi dos horas de viaje en camioneta cuatro por cuatro por una carretera de doble sentido, eternamente recta, para luego virar y tomar un camino bastante aceptable el cual nos dejaba en Choja Sur, zona de trabajo.

Estábamos en medio de la nada, paisaje desértico, sin nada vivo, excepto nosotros y algunas mariposas. Curioso que nada más se vieran mariposas en un sitio tan desolado. El paisaje recordaba a los badlands que se generan en tierras de marga o margocaliza, caracterizado por ramblas y ramblizos originados durante épocas de precipitaciones aisladas y de carácter torrencial. Pero en este caso el sustrato era de origen ígneo muy meteorizado en superficie, casi todo plutónico (granitos) con algunas intercalaciones de rocas volcánicas y algunas zonas de pórfidos en los que se encontraban mineralizaciones muy bonitas de cuarzo y malaquita.

Una vez en la zona de estudio empezábamos a realizar perfiles de sísmica, sobre todo en zonas de montaña, aunque también se hicieron algunos perfiles en zona de valle. La sísmica se programó para ver a que profundidad se encuentra la roca y que tipo de excavabilidad tiene.

Uno de los días de campo me fui con el otro operador para realizar gravimetría con un equipo bastante antiguo, todo analógico, pero fue una experiencia buena y curiosa. Se hacen líneas de gravimetría para determinar a que profundidad estás el sustrato rocoso sano.

Durante los trabajos de campo el mayor riesgo eran los traslados a las zonas donde estaban previstos los perfiles, ya que la roca estaba muy meteorizada, resbalosa y nosotros íbamos cargados con los equipos. Aunque en sísmica el grupo constaba de cinco personas con lo que se repartía la carga y se minimizaban los riesgos.

Una vez terminados los trabajos programados para el día, nos reuníamos todos los distintos grupos (gravimetría, sísmica, geología de superficie y logística) en el punto de encuentro y comenzábamos el descenso juntos. Dos horas y media después estábamos en el hotel. Ducha y cena y al poco a dormir ya que había que madrugar mucho todos los días.

Trabajadores del salitre.
Durante el traslado de ida y vuelta pasábamos cerca de campamentos fantasmas, ruinas, de la antigua fiebre del salitre de Chile. Una historia desgarradora y triste de la historia reciente de Chile.  En principio el salitre se utilizaba como fertilizante (el famoso nitrato de chile), pero posteriormente se empezó a explotar el nitrato de sodio para uso militar, sobre todo en la fabricación masiva de polvora. Lo triste de la historia es que la gente que trabajaba en las salitreras no podían nunca salir de allí ya que se les pagaba con fichas (exclusivas de la empresa) con las cuales sólo podían pagar en el campamento de la empresa, de ese modo se aseguraban que la gente no pudiera ahorrar y que se fueran a otro sitio.

Pero la historia más triste y fuerte fue la ocurrida en 1907 donde se cometió el asesinato a sangre fría por parte del ejército chileno de, aproximadamente, entre 2000 y  4000 personas (depende de la fuente) y que el ejército chileno cifró en más o menos 180 obreros agresivos. Personas que trabajaban y vivían en una salitrera y cuyo único crimen fue hacer huelga y una marcha pacífica. Marcha pacífica en la que  familias enteras atravesaron el desierto, muriendo niños y mujeres en la dura travesía, para ir a Iquique y pedir que sus fichas sirvieran para otras salitreras. Ése fue su crimen, pues los sentenciaron a muerte en la escuela de Santa María, dándole caza como si fueran conejos y cuyo desenlace fue la escuela y sus alrededores abarrotada de cadáveres.

Así que casi un siglo después se cambia el salitre por la fiebre del cobre y las multinacionales cambian las fichas por unos pocos pesos a los mineros. Empresas que a penas pagan impuestos a un gobierno corrupto el cual asegura su mandato en los yacimientos de votos del cobre, mientras las diferencias sociales y económicas cada vez son más grandes en este caro país llamado Chile.


Campamento salitrero de Huberstone (Pozo Almonte, Iquique)

Acaba mi descanso y mañana vuelvo a la oficina, para en breve irme al desierto de Atacama.





martes, 8 de mayo de 2012

Desde Iquique con amor...

8 de Mayo de 2012.

4.00 Am, me levanto, me ducho, cierro la mochila y espero el taxi. Llega a las 5.15.
A las 6.00 llego al aeropuerto de Santiago, a las 6.30 embarco y a las 9.20 llego al aeropuerto de Iquique.

La primera impresión que me llevo es desoladora. Nada más que se ve polvo, las pistas de aterrizaje (un aeropuerto muy pequeño, casi militar) y una carretera recta que lleva a Iquique.

Jote.
El trayecto a Iquique no es mejor, basura en las cunetas, ruinas, naves abandonadas y el pacífico a mi izquierda. Nos dirigimos más al norte. Durante el traslado a la ciudad, una sorpresa, veo por primera vez, en vivo,  un Pelícano, bonito, fascinante, bello. Además observo unos pajarracos grandes de color negro, muy feos, que según me informan mis compañeros de viaje se llaman Jotes. Me llama la atención unas vallas a los dos lados de la carretera, en el que un cartel indica que se tratan de instalaciones militares. Miles de hectáreas valladas y sin nada en su interior, sólo arena, rocas y polvo.



Llegamos a Iquique y desayunamos casi a las doce de la mañana.

Posteriormente recogemos unos equipos de radio para los vehículos y los llevamos a un tipo para su instalación.

Comemos en el mercado de Iquique, rodeados de olor a pescado y marisco. Me como una sopa de marisco exquisita y un pescado frito con muy buen sabor pero de textura chiclosa. La limpieza y el orden no es algo que impere en Chile y especialmente en Iquique. Todo sucio, desordenado y poco higiénico.

Iquique es una ciudad costera de contrastes, con una zona rica justo al entrar de casas opulentas y el resto de la ciudad caótica, sin orden en la construcción. Casas  de una sola planta, tipo nave industrial, con tejados metálicos, ventanas y puertas de madera. Casas con paredes de tabiques muy finos y fachadas multicolor, rojos, amarillos, verdes. Al Oeste de la ciudad, se localiza el Pacífico y al norte la cordillera costera. Ciudad próxima tanto a la frontera con Perú como con la de Bolivia, zona franca, de buenos precios y con gente de rasgos marcados, morenos de piel y cabello y de baja estatura. Me llama mucho la atención la cantidad de indigentes que se ven por las calles así como venta ambulante de todo tipo de cosas, desde flores hasta linternas.

Tras instalar las radios nos dirigimos a Pozo Almonte. Lugar donde estaremos alojados durante todo el proyecto.

Llegamos, cenamos y dormimos. Mañana será un largo día de trabajo. Pero no creo que tan largo como hoy.


lunes, 7 de mayo de 2012

Desde la oficina.

Desde la oficina escribo estas líneas, pues lo único que estoy haciendo aquí es esperar mi próximo destino.

En teoría mañana parto para Iquique como apoyo del equipo de geofísica para un proyecto minero.

Espero desde mi puesto de trabajo, recibir un mail que me diga cual es mi vuelo mañana,  o a que hora  pasará un taxi a recogerme para llevarme al aeropuerto. Pero ese mail de momento no llega. Son las 14.57 horas.

Por otro lado, ya tengo la reserva de un hotel en el pueblo Vallenar, en Región de Atacama, donde me voy a encontrar con mi jefe de grupo, para ir a otro proyecto. Será el próximo domingo día 13 de mayo.

Así que espero para saber si parto mañana a Iquique o bien esperaré un poco más, hasta el domingo, para ir directamente a Vallenar.

Esta mañana ha amanecido gris y húmeda, otoño austral, rodeado de "smoke" por la contaminación de esta inmensa ciudad. Me levanto, me ducho, me afeito (es lunes), desayuno un café con leche y me voy andando , aproximadamente, diez minutos hasta la estación de metro más cercana, Universidad Católica.

Generalmente en hora punta entrar al metro es una odisea, pero en lunes es aún peor. Llega el metro tan lleno de gente que lo tengo que dejar correr. Llega otro, otra vez lleno. Otro, más gente. Son las ocho y media y ya tendría que estar en la oficina, pero aún no he podido subirme al tren del infierno. Llega un cuarto y me meto a presión, no puedo esperar más, siempre llegan igual. Me meto y un tipo me pone la espalda como si fuera el muro del norte de Winterfell. La puerta está a punto de arrancarme la mochila, pero por un espacio casi cuántico entro y me acomodo al interior. Tras veinte minutos de sudor, olor y calor, llego a la estación El Golf, mi destino. Bajo del metro, subo a la ciudad.
Sanhattan (Las Condes)

Llego a como llaman aquí, Sanhattan (Las Condes, comuna próspera de Santiago), donde está situada mi oficina. Voy un poco preocupado
porque son casi las nueve y todavía no he llegado. Debería estar desde las 8.30. Llego y no hay casi nadie. Mi jefe llega cerca de las diez. El Nuevo Mundo.

Acabo de recibir un mail, 15.09 horas, en el que me comunican que a lo largo de la tarde se decidirá quien va mañana a Iquique.  Me temo que al final no voy, ya que otros tienen ya el pasaje de avión.

Esperaré hasta el domingo. O quien sabe, igual me llaman a última hora de la tarde, con prisas, para que prepare la mochila. Yo por si acaso lo dejaré todo preparado.